“El 2012 es el fin del mundo, ¿estamos listos para
morirnos juntos?”, es una de las frases apocalípticas con las que los
integrantes de la banda Kinky han empezado los conciertos de la gira de
El sueño de la máquina, su más reciente álbum de estudio.
Aunque Gil Cerezo, vocalista, le dice eso al público para presentar A dónde van los muertos, un tema fiestero de rock electrónico, lo del fin del mundo sí se relaciona con el tinte apocalíptico que ha usado para describir su nueva producción.
Con más de 12 años de carrera y varias visitas a Colombia, a festivales como Rock al Parque y Hot in Paraíso, esta vez Kinky llega a Bogotá para presentar esta producción que la consolida como embajadora de la cultura spanglish.
“Crecimos en Monterrey, en la frontera con Estados Unidos y siempre hemos tenido la influencia de ambas culturas”, dice Ulises Lozano, encargado de los teclados y la programación.
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