En la capital estadounidense. La invitación es una oportunidad que se ha ganado a pulso, saltando primero de la escena cartagenera de las 'picós' hasta Bogotá y, ahora, fuera del país.
El día en que le dieron la visa, hace un par de semanas, King llevaba una sonrisa de oreja a oreja. Es la primera vez que va a salir del país. De hecho, también es la primera en que tiene un pasaporte. No lo había necesitado en estos 25 años en los que se ha dedicado a cantar sin mayores pretensiones que contar historias de su pueblo. "Esta es otra barrera que brincar, y estoy feliz de poder mostrar allá una parte cultural de Colombia que no se conoce y que ha sido víctima de estigmatizaciones. (...) Voy a decirles 'aquí está la champeta, que ha hecho mucho por mi gente' ", afirma.
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