A finales de la década anterior y a principio de esta década, el Perú se encontraba en constantes cambios económicos y sociales que afectaron directamente a la industria discográfica. Así, gradualmente las empresas grabadoras fueron desapareciendo, debido en parte a la falta de liquidez y financiamiento para procesamiento de audio en medios ópticos, que ya habían sido asimilados en otros países del continente. La única disquera que se mantuvo y se mantiene hasta hoy es "Industrias Eléctricas y Musicales Peruanas S.A." (IEMPSA- Odeón Perú subsidiaria de la alemana Odeón), por lo que empezó la proliferación de productoras independientes con equipos de grabación limitados y de nombres menos sofisticados como "Ovnis Producciones", "Mary Music Producciones" y "Rosita producciones" entre otras, lo cual afectó la calidad final del producto, que muy raras veces pasaba por un tratamiento profesional, más aún porque las grabaciones eran realizadas de conciertos en vivo embebiendo saludos que mandaba el público presente. No obstante, la calidad musical de la cumbia peruana a pesar de estas limitantes se mantiene.[9]
Para las nuevas generaciones de peruanos, el momento cumbre de la cumbia en el Perú fue dado a fines de la década de 1990, con la aparición del subgénero de la cumbia mexicana llamada Tecnocumbia, que se fusionó a la cumbia peruana, con su variante argentina, además de mezclarse con ritmos brasileños en su variante selvática y con la música colombiana en su variante norteña. Esta variante tenía un carácter más juvenil y actual. Rossy War se perfiló como su mayor exponente y llegó a tener moderado éxito internacional. Otra agrupación exitosa de la época fue la "Banda Techno" de Beto Cuestas y Juan Mosto con su vocalista Claudio Morán que serían exitosos en México posteriormente, el mismo Claudio Morán graba diversos éxitos inéditos en el Perú, con Claudio Morán y su banda exclusivas para México ambos grabando para Discos Peerless al estilo tecnocumbia. wikipedia
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